Entrevista con Frances Gallardo

01/01/18

1.    Uno de los objetivos del proyecto LARA ha sido dar a conocer mejor América Latina a los artistas latinoamericanos. Con este fin, se invita en cada edición a cinco artistas de otros países a residir en un país latinoamericano diferente, junto con tres colegas locales. Panamá es el primer país de América Central donde se hace una edición de LARA. Es un lugar tan complejo e interesante como poco conocido, a menudo reducido a estereotipos. Debido a esto se organizó allí un programa intenso de visitas y encuentros con distintos especialistas. ¿Cambió esto la idea que tenías del país? ¿Qué descubriste?

Me pareció interesante la dinámica entre dos frentes: por un lado, agentes de la conservación y estudio de la naturaleza versus las fuerzas de desarrollo y explotación de terrenos y recursos naturales, más el área gris entre estos.

Este juego de opuestos me llamó mucho la atención, sobre todo en el paisaje. Podía encontrar presencia humana (sonido, luz artificial, rastros en el agua, etc.) en los espacios naturales al igual que la naturaleza siempre aparecía creciendo libre en los lugares más recónditos u ordenados de la ciudad. Estas calibraciones estaban presentes en cada lugar que visitamos, ya fuera en la actualidad o a través de su historia, como, por ejemplo, el Camino de Cruces o el mismo Canal de Panamá.

2.    Otro de los fines de LARA es crear situaciones de convivencia entre artistas, facilitando el intercambio creativo de experiencias artísticas, culturales y de saberes, el conocimiento mutuo, la creación de redes y la amistad. ¿Cómo fue tu vivencia de esto?

Fue una gran dicha realizar la residencia con un grupo de artistas muy generosos, pues no dudaron en compartir conocimientos a través de sus experiencias, opiniones y modos de producción en sus respectivos países. Para mí sobre todo, que vengo de Puerto Rico pero actualmente vivo en un pueblo retirado del estado de Nueva York, me fue muy beneficioso converger con artistas de diferentes generaciones y lenguajes estéticos. El sentido de comunidad se dio muy rápido. Puedo decir que LARA, además de una residencia y la oportunidad de producir en un contexto muy especial, nos regaló nuevos buenos amigos y amigas.

Por otro lado, fue fascinante apreciar cómo cada artista concluyó sus piezas conceptual y materialmente. Ser testigo de esos procesos tan únicos es una oportunidad poco común.

3.    ¿De qué modo se relaciona la obra que creaste para la exposición de LARA con tu experiencia en Panamá durante tu residencia?

Cada lugar que visitamos durante la estancia en Panamá indicaba un momento importante en su historia y su presente. Me fijaba en el vaivén particular en que Panamá mece lo natural y lo construido. Cada ruina, paisaje, plano de proyectos nuevos o en archivo, me hablaba sobre la utilización de los recursos naturales del país y cómo cada edificación y su localización funcionaban en pro de estas agendas. En mi imaginación comenzaron a surgir formas de especies híbridas entre lo orgánico y lo artificial. Entre las tantas formas y organismos que pude apreciar en nuestros recorridos, me enfoqué en los líquenes por su carácter híbrido, su ubicuidad y su riqueza formal.

4.    Tu obra aparece en distintos lugares de la muestra. ¿Qué buscas con esto y cómo lo articulaste con las piezas de los demás artistas?

Decidí instalar la obra en diferentes zonas del museo para que la pieza fuera revelándose poco a poco, según el espectador recorre la totalidad de las salas. Es para mí una manera de compartir esa sensación especial de exploración y descubrimiento que pude experimentar en Panamá. Incluso, estoy consciente de que tal vez haya partes de la instalación ¡que pasen desapercibidas! y eso me gusta.

De otro lado, me interesaba mucho crear un ritmo de observación en el espectador a través de texturas y superficies elaboradas en áreas no tradicionales del museo. Detenerse en donde no se espera tiene el potencial de ser un acto a contracorriente (¡sobre todo cuando se replica fuera del museo!).

5.    ¿Cómo situarías tu obra para LARA dentro de la trayectoria de tu trabajo y tus búsquedas?

Fue una oportunidad increíble para explorar la poética y significado de materiales como el papel y la tela a través de sus cortes, dobleces y relación con el espacio.

Por otro lado, el paisaje urbano/natural siempre ha nutrido mi curiosidad y gran parte de mi sensibilidad y trabajo. Fue refrescante continuar estos intereses en un marco y distancia nuevos. El acceso a archivos, dibujos, mapas e imágenes satélite particulares de Panamá ayudaron a establecer nuevas relaciones estéticas en mi obra Terramóvil.

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